Revista Canecalón

Los revlonucionarios redescubren la academia... ¡y cómo lo gozan!

Un sugestivo ensayo sobre el arte –o lo que queda de él– después de los controvertidos años 90. Mezcla de apunte teórico con humorada irónica, el texto de Jorge Porcel de Peralta se acerca, además, a artistas y obras contemporáneas.

Mediados de los 90: nos resultaba obvio que las expresiones y actitudes progre (y políticamente correctas) eran inútiles para producir cambio alguno! Y nos resistíamos a ser abducidos por la fiestomanía grasa-noventosa (aunque muchos de nosotros, por temas de laburo, debíamos estar hundidos en ella). Antagonizar con estas dos culturas políticas (y políticas culturales) dominantes era al divino botón. ¿Qué hacer?
La revolution dans la vie cotidienne de los ex-revolucionarios de París del 68, sí haría felices nuestras pendejas vidas: una cultura juvenil alternativa, modos de relación deliberadamente friendly, un hedonismo útil y amoroso. El término alternativo siempre nos pareció meganabo... Pero, de hecho, era lo que: no ser revolucionarios, más bien revlonucionarios. Un iglú fluorescente, lleno de cielos electrónicos y espacios de viajes y diversión... 1 peso = 1 dólar.
Pero no para Miami, sino para Europa, Latinoamérica o el Oriente...
No para las revistas que se leen en la peluquería (como las que ahora atacan a los artistas, a los coleccionistas, a las redes como limados), sino para otras de diseño, arte, tatoo, nightlife.
¡Y la web! Con su frenesí de información: te ponías al día con lo que pasaba en Tokio, Berlín, Londres. Transpiramos ritualmente el house y techno "con actitud rockera" o más confortable y celestial... ¡pero no éramos chetos! ¡Qué esperanza!
Nos deslizamos felices por ese territorio indefinido de Palermo, Chacarita, Colegiales, Villa Crespo... con esa tácita espina dorsal en la calle Niceto Vega. Casitas viejas, clubes de barrio, goods vibes, complicidad distendida y amigable. Bellas Artes, la Dimensión Puán o las galerias de arte NO eran suficientes: creamos nuestros propios circuitos, las famosas redes, nuevas galerías.
Sin apoyo o identidad política alguna (aún con el intento ibarrista de promover un pibe alternativo/progre), sin sponsors (al menos al principio, hasta que Amadeo Pasa o Andrés Drole Scheingart nos enseñaron como producir), absolutamente solos.
Con nuestros buzos Adidas, nuestras camperas enguatadas y ropita de los setenta, hicimos una estética deportiva, futurista, tecnologicista muy RDA, tipografía helvética: la estética de la última fase de la modernidad, para resguardanos de la postmodernidad gangosa y perversa de la vida cotidiana de los 90.
Patitos orondos como los de Sandro Pereira chapoteando en el goce, sin culpa alguna, ni cortar el rostro a nadie.

Ahí advertimos que todo eso que tanto nos divertía era ARTE!
Así surgieron los artistas que ahora se denomina inercialmente contemporáneos. Para mí, los valientes y diversos herederos inmediatos de sus "hermanos mayores" de principios de los noventa del Rojas, la Fundación Banco Patricios, el ICI. Pero sin un Gumiemaier que los impulse. Muchos comenzamos a ser espectadores de arte y a imaginarnos artistas en Belleza y Felicidad, Sonoridad Amarilla, la Fuga Jurásica o el Buen Día.
Surgen el… ¿cómo decirlo? ¿Informalismo? ¿Conceptualismo? ¿Palermohollywoodismo? ¿Arte Fashion? ¿Arte ligth? (López Anaya dixit) ¿El diseño gráfico? ¿Las tipografías? ¿La moda? ¿La publicidad? ¿El cine arte? ¿Las series? ¿Los juguetes del ayer? ¿El lounge de los 50?¿El beat de los 60? ¿El pop de los 80? ¿Los departamentos o casas setentosos? ¿Los destellos de la cultura dance de la vida nocturna? No alcanzaría todo este número, amigos, para tender un camino de inventario del arte de la última mitad de los noventa y principio de esta década.
Un hito inicial podría ser la apertura de Belleza y Felicidad, pasando por la entrada en la cancha de la camada de la Beca Kuitca del 2004. O por la autodenominación de feria de arte contemporáneo por parte de ArteBa desde el 2003. Los nombres, innumerables. Los lugares, miles. Los eventos, millones.
Pero, llegando al excitante presente ¿qué les sucede a los pibes de oro, en plena aceptación por parte de gran parte de la nomenklatura? Sus novedosos y discutidos modos y temas de producción, cómo se configuran cuando ya se tienen tres muestras grandes sobre las espaldas.
Yo elijo una novedad, llamativa: el "descubrimento" de las viejas vanguardias, venerables tradiciones de la academia o de soportes considerados "reaccionarios" hasta hace muy poco, como el dibujo.
Se lee la historia del arte asiduamente, ya sea por estudiar alguna carrera, por concurrir a alguna clínica, o a algún curso dictado por un curador. Entonces el arte tiene predecesores, sus huellas nos deslumbran. El porvenirismo kosiciano muta o es desarrollado hacia los mismos confines experimentales de los artistas de otras décadas, de otros siglos. Una bella y necesaria insolencia: se cree poder continuar las indagaciones de un Lozza, un Paternostro, un Mondrian o los mismísimos renacentistas. Ya se sabe: la gracia de producir un cover, no reside en clonar al uso nostro, sino en mutar cualquier variable de la obra o su totalidad, como si uno la hiciera brotar de la propia intimidad personal y nada más: un adulterio divertido, que no es un plagio simulado. Un gesto muy posmo: si ya alguien inventó Tita y Rodhesia, convirtámosla en alfajor.

Geometrismo
1 Carla Bertone añade texturas alfombrosas, temperamento femenino y una estrategia curatorial a los rituales visionarios de Lozza.
2 Carlos Malvestiti se hace prologar y descubrir por el ya mencionado Lozza en el Borges, con un ensayo prolijo de las bases de geometrismo: decorosos rectangulitos ansiosos por eyectarse hacia el espectador: dinámica, ansiedad & liturgias de planos desechados, todo esto raramente resuelto en el geometrismo...
3 El virtual optical art suspendido en una académica abstracción. Martín Di Paola: criterio cromático indiscutible, rajando de todo concretismo: más bien planicies fantásticas, un ordenamiento inconscientemente urbano: una ciudad a ser descifrada. Siempre me pareció de ciencia-ficción.
4 Las frecuencias refinadas de Silvia Gurfein –"en el momento de la intersección entre la alta velocidad de mi mente"– en una situación, donde el registro de su tiempo interno personal hace olvidar copiosos intentos anteriores de otros linesurfers.
Calcula la filosofía de sus percepciones y su rastro interno: un viaje preciso en una diligencia sofisticada.
5 La deliberada saturación deliberada de Natalia Cacharelli hacia todos los sentidos pensables.
La repetición otra vez, pero en los ecos lineales; complejidad, pero no aturde: cerebral al estilo Mc Entire, pero a su modo.
6 El desarrollo de esas coreografías discretas hacia las tres dimensiones de Lacarra o en cierta obra de Joglar, ambos compinches de five o’clock teas y de vuelcos, sobre el plano madre del piso, con esas leves afectaciones que son los breves escapes de las rectas, con colores que les son plenamente solidarios.
7 La sobriedad académica, pero de resolución canchera de Sobrino. Una ternura extraña del Tucumán eterno de Braga Menéndez que no se propone repetir la inteligencia proverbial y seria de los 60 y 70, es, para muchos, la continuación de su docencia universitaria: ¡es lo que queríamos demostrar!
8 Daniel Giannone: lo hizo en el piso (¡la obra!) de la entrañable Pedro & Jacquie Green: una ludoteca apacible, que no la olvido.

Expresionismo
9 Ana Lisa Marjak, otra clásica de BM: pero con un psicologismo hermético que te puede sacudir en varias direcciones; el manejo del color está en su mejor fase y la rompe con la obra de gran tamaño: ¡ojo al piojo!
10 Déborah Pruden, siempre aplicando sus pinceladas ya míticas a su curvismo de sus retratos aperplejados o sus paisajes, nietitos de china.

Abstracción geométrica
10 bis Déborah Pruden roba en esta cancha también por su inquietud, que la empuja a autodesafiarse siempre: en su última y más rectilínea producción, lidera (¿sin saberlo?) una horda de abstractos geométricos rabiosos y ardientes. Pude espiar lo que se está haciendo por ahí y, como ella es muy libre y con alma de pradera, lo logra, y mejor que los que ya cabalgan.

Barroco, Renacentismos iniciales, Romanticismo, Pintura de caballete
11 Nahuel Vecino: "Volvió la pinturaaaaaaaaaaaaa!"
Y que: juega al segmento de sueño que está metido no en la vida (Calderón de la Barca: Chau!) sino en una ficción sin dueño: te queda una resaca emocional, como luego de ver una peliculaza o de tener un sueño increíble: transporta con una pincelada operística. Trabaja con el tiempo, pero con el de las antihistorias que promueve.
12 Lorena Guzmán & Gabriel Grun: entre los mitos y la religión, una vez más, pero la escultura ¿quién la sigue sosteniendo? ¿Y la paleta del renacimiento? ¿Los faunos y los sexos crudos? Ellos no son ni se sienten neoclásicos. Usan los lenguajes y los gestos de la academia, para provocar súpercontemporaneamente: así se sienten.

Para pensar
¿Qué pesará más en las decisiones y jugadas de estos nuevos artistas: seguir generando historia propia, "ser de su tiempo", generando –o siguiendo– los ritos de su época?¿Como Duville o Giaconi en el dibujo?¿Como los Oligateganumeric?¿Admitirán ser influenciados por los brillos augustos de los maestros de siempre y sus tretas legendarias?¿Mixturarán, metamorfosearán?¿Moda pasajera?
Toda la cultura que se edificó en estos últimos siete años: ¿será relevada por este nuevo desenterramiento de experiencias siempre ajenas, por más exitosas y consagradas que estas sean?
¿Ilustración prestigiosa o seguir echándole agüita a los seamonkeys de la experimentación posnoventera?¿El péndulo volverá a lo tribal y adorable de las propias experiencias de los nuevos jugadores que entran en la cancha vanguardista?
Un golem insospechado, con un poco de papá y mamá, ¿dirá ajó ajó?
Cha chán cha cháaaaaaaaaaaannnnnnnnnn