Revista Ñ - Diario Clarín

PONER EL CUERPO

por Alberto Giudici

(...)La ironía distante de Grün sucumbe frente al dramatismo de las obras de Lorena Guzmán, facturadas en resinas poliéster, en donde el simil piel tiene algo repelente e hiriente, Lorena trabaja el cuerpo de la mujer despedazado y armado en cruz, con sanguinolientas costuras. Un NO dando título a la gelatinosa cabeza que asoma en las piernas entreabiertas de una parturienta, y el cuerpo prisionero, mutilado, sin otro destino que la muerte en Las Tres Edades de la Mujer, notable reformulación de un cuadro de Baldung Grien de idéntico título, son capolavoros que hablan desde el yo femenino, del cuerpo prisionero en su prisión fecundante. En todo sentido, Guzmán alcanza un fuerte sustento formal a su desgarrado grito, en donde las suturas que recorren los cuerpos de sus figuras femeninas son como rastros y señales de una condena inexorable.